Buen Vivir
En la filosofía del Buen Vivir
Módulo 1: El dormir como principio del Buen Vivir
Objetivo: comprender por qué dormir bien es fundamental para la salud y el bienestar.
“El sueño es una función biológica de suma importancia para los seres vivos, que se logra experimentar diariamente, llevando a cabo una reducción del estado de conciencia y de estímulos, esto asociado con el ciclo circadiano”. (Delgado, Saavedra y Miranda, 2022), citando a Carrillo y Mora.
“El sueño en los seres vivos es una función biológica de suma importancia que se experimenta diariamente. Durante este tiempo, sucede un complejo proceso de conductas, como se mencionan a continuación:
- Reducción del estado de conciencia y de la respuesta a estímulos externos.
- Proceso reversible.
- Se encuentra asociado a inmovilización del cuerpo y a la relajación muscular.
- Está definido por el ciclo circadiano.
- El ser vivo adopta una postura ya estereotipada.
- La privación de este proceso conlleva a distintas alteraciones o trastornos del sueño”. (Delgado, Saavedra y Miranda, 2022), citando a Carrillo y Mora
El sueño se considera una necesidad básica para la supervivencia del organismo y tradicionalmente se ha concebido como un motivo primario, en la misma línea que el hambre o la sed (Montañés, 1994).
Se originan actividades de gran trascendencia para el equilibrio físico y psíquico, se producen modificaciones hormonales, bioquímicas y metabólicas imprescindibles para el buen funcionamiento durante el día.
Y a nivel psicológico, se dan cambios funcionales también importantes, como la regeneración de procesos mentales, el aprendizaje y la consolidación de la memoria a largo plazo, la reprogramación de la información y el proceso de desaprendizaje de materia inútil, y la maduración y la restauración cerebral. (Gala, Del Valle, 2013)
- Emociones
Si duermes bien, puedes regular el estado de ánimo y prevenir trastornos como la depresión y ansiedad. (Kalash)
Al día siguiente de una noche de “mal sueño” se observan alteraciones emocionales (irritabilidad)… A largo plazo, las perturbaciones del sueño están asociadas con la presencia de enfermedades como la depresión y la ansiedad; siendo el procesamiento emocional uno de los primeros que se afecta al alterar la calidad de sueño. (Tafoya)
- Aprendizaje y memoria
Si duermes bien, esto ayuda a estimular la memoria e incide sobre otros procesos cognitivos importantes.
Se conoce que el sueño es fundamental para el desarrollo óptimo del sistema nervioso central y para la ejecución de tareas cognitivas como la atención, el aprendizaje y la memoria (Acosta, Del Carmen, García, 2018)
El sueño adecuado es crucial para el funcionamiento cognitivo óptimo. Cuando se carece de sueño, la capacidad para tomar decisiones efectivas y realizar tareas intelectuales se ve comprometida (Salud Electrónica, 2023).
Memoria. La memoria inmediata es la que más sufre los efectos de la privación de sueño. – Tiempo de reacción. En comparación con sujetos no privados de sueño, en los privados de sueño aumenta el tiempo de reacción, especialmente cuando hay muchas señales y conforme avanza el tiempo. – Déficit en tareas psicomotoras (Montañés, 1994).
- salud física
Dormir menos empeora la calidad de vida, enfermedades físicas, perder muchas funciones cerebrales.
(Cuando se carece de sueño) Esto afecta negativamente nuestro desempeño en todas las actividades diarias en casa y en la escuela, y aumenta el riesgo de sufrir accidentes, caídas, errores en actividades físicas, cálculos y nos expone claramente a terribles percances de salud. No se puede olvidar que la somnolencia en el trabajo aumenta los riesgos de accidentes laborales y que la falta de sueño también se ha asociado a el estrés, la depresión y la obesidad (Salud Electrónica citando a Nwosu et al., 2021)
La evidencia científica muestra que el sueño interviene en la consolidación de la memoria, los procesos de aprendizaje y la regulación emocional (Gómez-Gallego et al., 2021). Dormir menos de lo recomendado afecta funciones ejecutivas esenciales para el desempeño académico, particularmente en etapas de desarrollo neurológico acelerado (Martínez et al., 2020). Se ha documentado que la mala calidad de sueño altera atención, velocidad de procesamiento y toma de decisiones, con un impacto directo en áreas como matemáticas, lectura y comprensión (Jiménez-Pavón et al., 2019)
Módulo 2: ¿Cuánto debemos dormir?
Objetivo: reconocer las necesidades de sueño según la edad.
El dormir es el resultado de la fisiología, de sucesos precoces en la vida como el apego y de la edad. Es también resultado de los hábitos de las personas, su salud mental y de las enfermedades que puedan padecer. Un tercio de la vida de un ser humano es ocupada en dormir, lo que demuestra que dormir es una actividad fisiológica imprescindible, interactuando y modulada por el balance psíquico y físico del individuo.
Tanto es así que un mal dormir es la causa o bien intensifica un amplio rango de patologías como lo puede ser enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus tipo 2 y síndrome metabólico, enfermedades psiquiátricas y cáncer.
- Horas de sueño recomendadas:
- niños
- adolescentes
- Adultos
Respecto del número de horas de sueño que cada persona necesita, no existe una sola respuesta. En el año 2015 un panel de expertos de la National Sleep Foundation elaboró recomendaciones sobre la duración del sueño según grupo etario12 y estableció un intervalo ideal de duración de sueño, especificando el número de horas mínimo que se debe cumplir y el número de horas que no debemos exceder en cada subgrupo. Los intervalos se definieron considerando: estado de bienestar, salud física, salud emocional y función cognitiva.
Tabla 1
- Pero qué pasa cuando dormimos poco
Como observamos en la Tabla 1, un recién nacido precisa un sueño muy prolongado si se compara con etapas posteriores. El requerimiento de horas de sueño va bajando con el correr de los años. Si un recién nacido duerme menos de 14 horas, se ha observado un mayor riesgo de obesidad, hiperactividad, impulsividad y desarrollo cognitivo bajo, lo que refuerza la importancia del sueño en los niños.
De igual manera se encontró que los escolares que duermen menos de 9 horas muestran menor rendimiento académico y bajo funcionamiento cognitivo. La etapa adolescente es de especial vulnerabilidad, dado que con frecuencia se transgreden las horas de sueño lo que puede generar consecuencias negativas como trastornos del ánimo, obesidad, rendimiento académico y accidentabilidad.
En el caso de edad media de la vida la recomendación va de 7 a 9 horas de sueño nocturno, una situación que es muy difícil de observar en nuestra sociedad actual por las diversas actividades y obligaciones.
En lo que respecta a los mayores de 65 años se recomienda un sueño nocturno de 7-8 horas. Como vemos, sus necesidades de sueño son prácticamente idénticas a las del adulto joven. Si duermen las horas que necesitan, mantienen un funcionamiento cognitivo mejor, menor morbilidad y en general una calidad de vida más sólida, en comparación a aquellos que duermen menos horas que las indicadas.
